Si odia hablar en público, no está solo. Según las encuestas, el miedo a hablar en público
(glosofobia) es la principal fobia del mundo, por encima del miedo a las arañas, las alturas, volar e incluso la muerte. De hecho, tres de cada cuatro individuos sufren de ansiedad en esta situación.
La buena noticia es que hablar en público es algo que se puede aprender y dominar. Hemos compilado algunas de las mejores prácticas y estrategias probadas para ayudarlo a dominar la ansiedad la próxima vez que deba dirigirse al público.
Acepte y domine su miedoEmpiece por aceptar que se pone nervioso cada vez que debe hablar en público. No es nada de lo que avergonzarse. Ahora enfrente su miedo intentando hacer algo al respecto. Lo peor que puede hacer es dejar de hablar en público. Esto podría tener un efecto negativo para su carrera e intensificar el miedo.
Olvide la perfecciónDeje de presionarse buscando el discurso perfecto. Después de todo, es sólo una charla, no una cuestión de vida o muerte. Y si se traba un poco, no lo van a despedir. Acepte que se va a equivocar en algún momento. Cuando le pase, trate de recuperar la compostura enseguida y continúe. Lo más probable es que nadie se haya dado cuenta.
Conozca el temaLa única manera de tener confianza de verdad es conocer bien el tema. Lo más probable es que sea un experto en la materia. Aproveche que tiene conocimientos valiosos para compartir. Si no está familiarizado con el tema, investigue y prepárese para ganar confianza y poder responder las preguntas que surjan. Entusiásmese con el tema. Si es aburrido, incluya una anécdota, una cita o algún elemento de interés más humano.
Practique, practique y practique.Nadie nace sabiendo tocar el piano. Hay que aprender y practicar muchísimas horas para poder tocar con elegancia y facilidad en un concierto. De la misma manera, nadie nace sabiendo hablar en público: hay que practicar. Entonces, antes de la próxima charla, hágase tiempo suficiente para prepararse, organizar el material, practicar la presentación y perfeccionarla. Recuerde: cuanto más hable en público, mejor lo hará.
Concéntrese en el públicoEn lugar de concentrarse en usted y preocuparse de lo que piensen los demás, concéntrese en ellos. Sonría, mire a los ojos. Fomente la interacción invitándolos a participar y haciéndoles preguntas. No sólo se convertirá en un orador más dinámico y atrayente, sino que también se quitará de encima la presión y las miradas.
Imagine que le va bienDeje de imaginarse una presentación desastrosa. Lo único que logrará es ponerse más nervioso, y el cerebro hará una asociación automática entre hablar en público y emociones negativas. En cambio, sustituya esas imágenes negativas con imágenes positivas. Imagínese confiado, ante una multitud, dando un discurso fantástico. Así eliminará las asociaciones negativas y programará el cerebro y el cuerpo para que le vaya bien.
Luzca y siéntase mejor que nuncaSi llega a la charla viéndose y sintiéndose bien, estará más relajado y confiado al enfrentarse al público. Trate de dormir bien la noche anterior para estar lo mejor descansado posible. No coma demasiado antes de la charla. Póngase su ropa preferida, algo lindo que lo haga sentir cómodo y confiado.
Si desea practicar sin la presión de situaciones profesionales, puede inscribirse en
Toastmasters International. Se trata de una organización de liderazgo y oratoria sin fines de lucro que ayuda a practicar en un entorno positivo donde colegas brindan consejos constructivos.
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